Desolation Jones 6

Desolation Jones es un trabajo que te golpea en el estomago, te rompe los dientes, te patea en el suelo y te escupe en un ojo. No es tanto la violencia, de la cual esta lleno; si no la crudeza del argumento, lo expuesto y sensible de los personajes y la aspereza del dialogo que cortan la piel y sacan sangre a chorros. Solo por eso, Desolation Jones merece ser leído.

Pero debajo de esa superficie hay un argumento rico en ideas. Michael Jones es un ex-espía Británico que después de haber sido sometido al Desolation Test, una prueba ultra-secreta que implico mantenerlo despierto por un año; es condenado a cadena perpetua en Los Angeles. Toda la ciudad de Los Angeles es una prisión sin barrotes, en la cual viven ex espías de todos los gobiernos, a los cuales se le da la opción de morir libres o vivir en LA.. Los espías prisioneros son todos aquellos demasiado peligrosos para vivir entre la gente, ya sea porque han sido sometidos a experimentos como Michael Jones, modificaciones quirúrgicas como Emily Crowe, una mujer hermosísima que genera asco instintivo en cualquier ser humano; o simplemente conocimientos claves, como Robina, que es capaz de destruir una ciudad completa con unos pocos explosivos. Todos estos ex-agentes deben tratar de hallar una manera de sobrevivir en este L.A presente, una ciudad supermoderna, hecha para transitar y no para vivir.

Para ganarse el pan y seguir adelante, Michael Jones trabaja como detective privado. Pero Michael Jones no es Sherlock Holmes, sentado en su butaca resolviendo misterios con su cerebro agudo. Jones representa al detective duro, peligroso, sin miedo a nada, que tiene que patear las calles para poder conseguir pistas, hablar con la gente para acumular datos, y romper cabezas para evitar que lo maten. La única condición de Jones es que solo actúa en casos dentro de la “comunidad”, casos en donde los culpables o la victima sean prisioneros como él, en un intento de tratar de redimirse a si mismo y tratar de corregir un poco del daño que las agencias de espionajes de los diferentes gobiernos han hecho a todo aquel que ellos deseen.

Warren Ellis otra vez arma una trama impecable. Comenzando con unos personajes ricos y densos, llenos de defectos, planes y conspiraciones; y pasando por una ciudad que toma forma poco a poco. Porque L.A. es un personaje importante de la trama, con su forma particular de alimentarse de personas y escupir sus huesos sin compasión. Aun sin conocerla, uno se puede dar cuenta que L.A. es un mundo aparte, y es por supuesto el lugar perfecto para servir de prisión a aquellos que han sido masticados y escupidos por poderes en los que en algún momento confiaron.

J.H. Williams es un genio. Mas allá de saber que Ellis ejerce un buen control de todo artista con el que trabaja; es el arte de Williams que le da vida a las escenas. Las líneas son gruesas y oscuras, a veces oprimentes, para que podamos sentir la “desolación” en la cual vive Jones. Pero cuando hay acción, esta fluye de tal manera que saltas de tu asiento, sorprendido por el impacto de las imágenes y el movimiento que se les imprime. Por si esto fuera poco, cuando Jones alucina (producto del Desolation Test) Williams conjura sueños que delatan el estado mental de Jones, y nos hace soñar y cuestionar la trama de la realidad. Mención especial son los colores de Jose Villarubia que utiliza una paleta tan variada como la trama del comic. A veces la paleta esta llena de anaranjados y amarillos radioactivos, a veces es solo la tinta y el trazo de Williams con manchas rojas de violencia; y a veces son tonos grises y ancianos. Se desestima usualmente la influencia del color en un comic, tomándolo como un accesorio o un aderezo del cual se puede prescindir; pero no se puede negar que hábilmente usado, el color es un elemento narrativo muy importante.

El paquete que representa Desolation Jones solo es posible gracias a la suma de sus partes. Comics como Desolation Jones hay pocos, pero cuando se consiguen, hay que tomarlos y salir corriendo, y luego sentarse a disfrutarlos, porque evidentemente, va a pasar mucho tiempo antes de que podamos leer algo igual.